viernes, 29 de abril de 2011

Concurso de Microrrelatos

Hemos llegado al final de este Primer Concurso de Microrrelatos organizado para celebrar el Día del Libro.
Al principio ni siquiera estaba muy claro qué era eso de los microrrelatos, pero una vez que se la ha cogido el "tranquillo" parece que la idea ha funcionado. Tenemos ¡60 relatos!. Todo un éxito.
Os animamos a leerlos todos y a opinar y a hacer comentarios en este blog. Los autores y autoras lo agradecerán.
Por último, informar de que el fallo del jurado se hará público el próximo jueves 5 de mayo en un acto en el que se darán a conocer los ganadores/as del concurso y se hará entrega de los micropremios, que serán:
1º y 2º premio para Sexto curso

1º y 2º premio para Quinto curso

El último Microrrelato

Érase que se era un Microrrelato nacido en un concurso de microrrelatos allá por el mes de marzo. En aquellas fechas apenas sabía en que consistía eso de ser un microrrelato, en vez de una historia, un texto o una redacción.
Nuestro Microrrelato conoció durante su camino hacia el Día del Libro a otros microrrelatos de diversa condición.
Conoció maximicrorrelatos de 300 palabras o más.
Conoció microrrelatitos con tan pocas palabras que apenas eran más que unas cuantas frases que no conseguían terminar sus historias.
Se encontró con algunos mricoreletos, con tantas faltas de ortografía que vagaban por el camino buscando un diccionario que los curase.
Se encontró también con microrrelatos sospechosos, que recordaban misteriosamente a algún cuento o a alguna película vista por sus autores (o autoras).
Encontrose con familias de microrrelatos, que caminaban todos de la mano, creados por un mismo autor (o autora). Y también con microrrelatos solitarios, que esperaban a que su autor (o autora) les enviase un compañero.
Tropezó con microrrelatos intrigantes, misteriosos, divertidos, ingeniosos, alucinantes, incomprensibles... 
Hasta que llegó el Día del Libro, meta de nuestro Microrrelato. Y es que la vida de un microrrelato es corta. Es, lógicamente, una microvida.

¿Por qué tú?


Esta historia está hecha en Granada.
Yo, Carlos, vivo en Granada y trabajo en una fábrica de gominolas. Cada día una mujer que también trabaja en la misma fábrica y yo, siempre que sobraban algunas gominolas, queríamos llevárnoslas a casa. Entonces se montaba un ajetreo tal que no había forma de hablar ni de salir de la fábrica. Un día sobraron unas pocas chuches. Entonces yo y la chica que os conté antes nos las queríamos llevar a casa. Empezamos a discutir para ver quién se las llevaba:
-¡Hey, el otro día te las llevaste tu, hoy me toca a mí!
-Si, claro ¿por qué tú?-dijo ella.
Entonces dije:
-Bueno, ya, déjalo. Ya nunca más voy a discutir contigo.
Y al día siguiente empecé otra vez.

La excursión

Érase una vez unos amigos que iban de excursión a un bosque de un pueblo que estaba en los Alpes. Iban con el colegio. Los niños se despistaron y se perdieron. Cuando se dieron cuenta los demás se habían ido. Los niños que se habían perdido se llamaban Paco, Sonia, Iván, Pedro y María. Los niños estaban asustados. Los profesores los buscaban y los buscaban pero no los encontraban. Al fin los encontraron. Y cuando iban a las excursiones los niños iban atados a los profesores. Cuando llegaron a las casa y se lo contaron a las familias los padres dijeron: “No vais mas a las excursiones”
Y colorín, colorado, este microrrelato se ha acabado.

La cueva mágica

Un día dos exploradores fueron a los Pirineos a explorar. En cuanto llegaron el cielo se puso oscuro y comenzó a llover. Salieron corriendo hacia una cueva oscura. De repente cayó un rayo y la cueva se iluminó, aparecieron montones y montones de piedras preciosas y diamantes. En ese mismo momento los exploradores se dieron cuenta de que era una cueva mágica. Entonces a uno de los exploradores, Diego, se le ocurrió hacer unas cuantas fotos y llevarse una piedra preciosa y un diamante para que los creyeran y hacerse ricos. Así lo hicieron. Diego cogió una piedra preciosa y Juan un diamante de color naranja, rosa, amarillo, verde, azul y de todos los colores del mundo. Al llevarse la piedra y el diamante los Pirineos se convirtieron en montañas tenebrosas con muchas lluvias y tormentas. Pero ellos en su país se convirtieron en los hermanos "Juandiego". Fueron muy famosos hasta que un día dos policías se dieron cuenta de que las lluvias de los pirineos eran debidas a que los exploradores se llevaron la piedra y el diamante. Al final lo devolvieron y los metieron en la mazmorra y desde entonces se llamaron los hermanos encarcelados. De allí viene el nombre de Juan Diego.

jueves, 28 de abril de 2011

Cuando era chico

Cuando yo era pequeño solo me gustaba jugar al escondite. No me gustaba el “pilla pilla”, tampoco a las carreras, ni a otra cosa. Un día estaba jugando al escondite y... me caí. Me llevaron al médico y me dijeron que me había roto un hueso (fémur). Estuve tres semanas de reposo y cuando terminé fui al médico a ver como tenía el hueso. Me dijo que lo tenía perfecto. Y también que no jugara a juegos peligrosos. Esa fue mi mayor pesadilla, romperme un hueso. Un día cuando tenía once años me caí otra vez por la escalera. Me estuve en coma dos semanas y medio. Despues me dijo el mismo médico:
-Te dije que tuvieras cuidado.
-Vale, ya no lo haré más.
Me tiré tres meses en el hospital. Me partí el fémur, una costilla y un daño leve en la columna. A partir de ese día se acabaron los accidentes de caerme, tropezarme...

La Esfinge y Cerbero



     
         Esto es la esfinge y otro bicho de esos.

Morzilla Firefox

Érase una vez un colegio en el que Andared funcionaba mal; entonces un día el profe quiso repasar el tema con los recursos tic, pero no había conexión. Se puso tan furioso que rompió, aplastó, tiró al suelo todos los ordenadores de la clase y rompió a puñetazos la pantalla tactil.

Así es como acabarán los profes de 5º y 6º.

La Cueva de Cristal


Un día una familia fue a escalar a los montes Urales. Sin darse cuenta se cayeron por un agujero y cayeron en una mina de diamantes. Siguieron andando a ver si había alguna salida pero se encontraron con una cueva llena de diamantes. Al parecer la cueva tenia una capa muy fina de cristal y su hijo de 14 años se cayó y no lo vieron más. Poco a poco se adentraron en la mina y se perdieron. La madre se despeñó y el padre se cayóo y se pudo salvar gracias a la cuerda que lo sujetaba. Al día siguiente cuando los mineros entraron en la mina se lo encontraron allí y creían que se había ahorcado, pero de repente dijo "¡socorro!". Los mineros lo rescataron y se fue a vivir a la casa de su madre.

Lo único que me dijo


Erase una vez una niña llamada Lisa que tenía 12 años y le gustaba un niño de su edad llamado Javier. Lisa hacía todo lo que podía para que Javier se fijase en ella, pero no funcionaba. A él y a sus amigos solo les interesaba el FÚTBOL y nada más. Un buen día de lluvia, Javier le dijo a Lisa:
 - Que pena, hoy está lloviendo y no puedo jugar al fútbol. 
Lisa pensó que los chicos eran muy tontos y no se enamoró hasta los 15 años. 
Y este relato va para los NIÑOS cuya vida es solo...

FÚTBOL,
FÚTBOL 
y más FÚTBOL...

El traidor

Ulises era un guerrero de grecia sanguinario y era el mejor. Él había luchado en 29 batallas en toda su vida. Pero nunca había contado un secreto de su infancia. Él era romano, nadie lo sabía y se avecinaba una guerra contra Roma y tenía miedo de morir ahorcado por traición y no quería morir. Así que decidió ir con su esposa a velar a los dioses. Se largó el día siguiente. Los hombres de Grecia vinieron a buscarle y se le quito del cuerpo la fuerza cuando se dieron cuenta de que se había ido Ulises. La guerra la ganó Roma ya que no tenia a su Ulises ganador. Roma controló a Grecia y nadie se olvido del traidor de Ulises.

El cacahuete

Érase una vez un niño que se encontró un cacahuete y pensó:
-¿Para qué servirá esto?
Entonces llegó otro niño y le dijo:
-Pues... para peinarse, claro.
-Aaaaahhhhh... Qué pena que yo no tenga pelo... ¡Pero para el gato! ¡Jo! Tampoco tiene pelo.
-Dámelo a mí, que yo sí que tengo pelo por todas partes. ¡No necesito ni ropa! Y para lavarme solo necesito champú y crema suavizante.

El mono loco


Érase una vez un mono que estaba loco. Un día el mono se escapó del zoo y entró en un centro comercial y se encontró con cien euros. Entró en una tienda de ropa, allí le enseñó el dinero a la dueña que lo cogió y le probó una camisa y un pantalón y lo puso frente el espejo. Al verse se puso muy contento. Entonces vio lo que costaba, pero él sabía comprar porque  veía a la gente del zoo comprar las entradas. 
Dos días después el mono salió de su jaula y fue a pasear con su nuevo traje por la ciudad, pero a la media hora se quemó el pie con un cigarrillo. Entonces se dio cuenta de que todos llevaban zapatos y cuando fue a soplarse se encontró veinte euros y se los guardo. Cuando se le quito el dolor fue a una tienda y se compro unas zapatillas. 
Dos meses después encontró mucho dinero, se compro una casa y encontró un trabajo en el circo

El jinete de dragón

Hubo una vez una esmeralda tan roja que nadie se la quería quedar, así que un hombre del rey Instanio, se la llevó al bosque  donde se la había encontrado Zeus hace años. La enterró debajo de un olivo y así pasaron los años hasta que un niño cazando la encontró. Nada mas tocarla, una luz explotó de ella y explotó la esmeralda.
El chico de 17 años llamado Argos no se lo creyó y sin darse cuenta había cogido un huevo de dragón, se lo llevó a casa y lo durmió. Al día siguiente se despertó con un corte en la mano y se dio cuenta de que se lo había hecho el dragón. Se acordó de las historias que le había contado su madre de pequeño y se dio cuenta de que él era un jinete de dragón.

La Fiebre del Oro


Érase un tiempo, no hace mucho, a la gente le daba por ir a los ríos. Un día de sol un poco nubloso un hombre llamado Welean, experto en ríos y en piedras preciosas fue al río Juli, donde desde hacía cien años la gente iba con todo lo que tenía: sartenes poco profundas, paelleras, cestos de la ropa también poco profundos a buscar oro. En aquellos tiempos lo llamaron la Fiebre del Oro.
Welean, como os he contado era un gran experto en piedras. Él fue también con su gran equipo para buscar oro en los ríos y  montañas. Al ser muy listo, Welean sabía los sitios donde había más oro, entonces compró esos sitios donde más oro había. 
A la mañana siguiente estuvo buscando más oro pero como de vez en cuando algunas personas se le colaban, él por la noche ideó un plan: llenar los cartuchos con pequeñas pepitas de oro y dispararlos por sitios o por las partes donde ni había oro. Entonces los ciudadanos de aquel pueblo se creían que en los sitios que había pepitas había oro. Entonces ellos empezaban a excavar y Welean sabía que no iban a encontrar nada y que tampoco le iban a robar. Los agentes de policía se extrañaban de que no hubiera nada de oro. A la noche siguiente la policía descubrió a Welean disparando oro y se lo llevaron a la carcel por engañar sobre el oro.

Laika

Erase ni una vez una princesa que se llamaba Laika, tenía 10 años y vivía en un castillo en la era medieval.

Un día Laika y su madre estaban tejiendo y charlando en la habitación de Laika, la princesa le dijo a su madre que estaba enamorada, la madre le empezó a preguntar si el afortunado era el príncipe de Peloponeso, o el rey del reino Mepesaelcú... Al final la chiquilla le dijo que estaba enamorada de un sirviente del castillo. La madre se puso muy furiosa y la castigó si salir del castillo durante 33 años.

Cuando pasó una semana la chica no aguantaba más, entonces se escapó, llamó a su amante y se fueron a las fiestas del pueblo a pasar la noche entera bailando. La princesa poco a poco fue dejando de ser una niña para convertirse en una adolescente muy problemática en el castillo. Sus padres ya no sabían que hacer.

Poco a poco la princesa se fue haciendo famosa en todo el reino por sus travesuras y su manera de comportarse como princesa de la edad media, y no solo en el reino, sino también en todo el país y poco a poco en todo el mundo. Las princesas se fueron revelando y fueron montando ejércitos a escondidas. Al final formaron el ejército más grande del mundo y se revelaron hasta contra el Sol mismo. Decían que podían fabricar una luz con más potencia que la del Sol. Cuando pasó el tiempo fueron creciendo y el ejército se fue desformando. Al final quedó solo Laika, que con 84 años seguía pensando igual que con 15.

La historia corriente

Érase muchas veces una casa en medio de la playa donde vivía una niña pequeña que su padre trabajaba y su madre se había muerto, por un feroz pez. Ese pez se llamaba lobo del mar, es decir, era como el lobo en Caperucita Roja pero era un pez. Un día se le ocurrió a la niña matar ese pez, entonces se metió dentro del mar y fue hasta la casa del pez. Al llegar allí tocó a la puerta:
- Hola, me llamo Lola y vengo en son de guerra.
- Hola Lola, entra, entra, que estoy tomando el té. A ver, ¿qué querías?
- Solo quería matarte por lo que has hecho, matar a mi madre.
-Bueno, si me quieres matar mátame pero te aconsejo que no lo intentes, porque si me matas yo mato a tu padre con esta tecla que si la aprieto se muere tu padre.
-Pues entonces no te mato, haberme dicho que no querías que te mate.
-Ah, pues no quiero que me mates. ¿Quieres que seamos mejores amigos?
-Pues vale, ¿quieres jugar a matar?
-No sé, ¿eso duele?
-Que va, ¿como va a doler si es un juego? 
Y así murieron nuestros protagonistas, el padre se suicido al ver su hija muerta.

El bosque normal

Yo me llamo Natalia y mi amiga Marina. Un día Marina y yo fuimos al campo a dar un paseo, y nos encontramos una jirafa, que es lo más normal que se puede encontrar por ahí y lo raro sería encontrar un conejo. Ella nos habló un rato. Después le dije que nos teníamos que ir. Al seguir andando nos encontramos un caracol. Entonces le dijimos hola.
- Hola, señoritas. ¿Qué os trae por aquí? ¿Queréis que os cuente la historia de mi vida?
- Nada, estamos dando un paseo. Pero vale.
- Bueno, esto ocurrió hace más de cien años... Era primavera y estaba lloviendo, cuando los caracoles celebrábamos la fiesta de la primavera. Estaba yo perdido en este bosque, iba arrastrándome con mi casa en la espalda. Así que se me ocurrió sacar una brújula o un GPS, pero... justo en ese momento vi una joven y bella muchacha-caracol. Así que le dije:
-Hola caracola. ¿Sabes?, tu casa es tan bella como una flor podrida llena de bichos.
- Entonces allí es donde ella se enamoró de mí, y me respondió:
-Tus ojos son tan altos como una jirafa y babeas tanto al verme...
- ¡Eeeeeee! ¡Pero los caracoles babeáis todo el rato! Bueno, Marina, nos tenemos que ir que ya es pronto y esta amaneciendo.
-Adiós, señoritas.
- Adiós ya nos veremos otro día y nos cuentas el resto de la historia.

Mis vacaciones en Ecuador

Cuando yo voy a Ecuador, primero voy desde aquí a Madrid, que tardo ocho horas. Segundo: tardo unas siete horas montando las maletas y el equipaje. Tercero: me meto en el avión y desde aquí  tardaré unas tres horas. 
Cuando llego a Ecuador sobre las dos o las tres de la mañana, me duermo, y como es cambio de hora me despierto por la tarde. Luego me voy de compras con mi abuela, después me voy al cine con mi hermana, y como he dormido hasta la tarde no tengo sueño hasta las siete u ocho de la mañana, porque aquí serían las nueve de la noche. Así es hasta la mitad de las vacaciones.

Perseo y Medusa

Este es el momento en que Perseo lucha contra Medusa.